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Que el Antiguo Testamento es una fuente literaria de calidad inagotable, es para muchos un hecho indiscutible. Que la hermenéutica de La Biblia viene a ser un castillo de opiniones enfrentadas también lo es.

Para el samovar es sinónimo de fascinación. La mayoría de sus libros lo son; no sólo por la belleza iluminada de sus imágenes, también por esa corriente de vida que los atraviesa como un hilo de oro enredado entre versículo y versículo.

El Eclesiastés engaña. Si uno se deja llevar por las apariencias, encontrará derrotismo, tristeza y desánimo. Pero sólo hay que avanzar un poquito más, hay que encontrar la puerta de la catedral, traspasar el umbral y dejarse bañar por la maravilla de la luz que filtra el texto como si se tratase de una vidriera extraorinaria.

Y es que hay libros del AT (Job, Cantar de los Cantares) que tienen la cualidad de ser terapéuticos. Vamos, libros de autoayuda a la altura de los manuales más especializados. Porque entre líneas constatamos que la urdimbre del texto está hecha de sabiduría, que es principalmente de lo que están hechos los escritos valiosos, provengan de donde provengan.

Y lo que nos conmueve, lo que nos altera y emociona, lo que nos trae una corriente de aire fresco, aquello que buscamos con avidez en los momentos bajos, es precisamente ese tipo de sabiduría a la manera clásica. Ésa que lleva asociadas la belleza y la bondad de forma natural. La bondad de todas las cosas entendida como una experiencia de la realidad que, quien ha tenido el placer de sentirla, aunque sea de modo fugaz, reconoce y busca y nunca olvida.

Pues eso, que las cosas externas son como son. Esperar que todo cambie es perseguir viento. El cambio debe ser interno. La naturaleza es perfecta tal cual, y el hombre forma parte de ella.

Al samovar el Eclesiastés le provoca un profundo sentimiento de  alegría sin objeto, ese gozo que sólo brilla raspando la superficie del yo. Allá al fondo, apenas un destello, pero suficiente para comenzar a moverse. Valioso como sólo pueden serlo los tesoros más celosamente ocultos.

¡Vive, alégrate, aprende, goza y muere!

¿Hay mejor consejo?

f/samovar

Nada nuevo bajo el sol. Un momento para todo.

Nada nuevo bajo el sol. Sabia conclusión.

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