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Dentro de la familia de los tés blancos, el Bai Mu Dan o Pai Mu Tan es uno de los más accesibles porque resulta más barato que un genuíno blanco como el Yin Zhen, por ejemplo. La diferencia es que, además de los brotes centrales de la planta, también lleva las hojas verdes.
Es originario, cómo no, de la región china de Fujian, aunque el cultivo también se ha extendido a otras zonas de China.

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Su recolección sólo se hace entre la segunda quincena de marzo y primera de abril (y los chinos para éstas cosas son muy estrictos). Tiene que ser un día seco, sin escarcha ni helada. Los brotes deben presentar un determinado tono verdoso-blanco y las hojas deben tener una medida tipo.

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Los blancos son tés sin fermentación, sin oxidación. Son tés muy delicados, con un intenso sabor vegetal y deliciosas notas afrutadas y florales en los de máxima calidad.
Es tan suave, que su gusto desaparece con rapidez en la boca, por eso entra en la categoría de nuestros “tés lentos”, porque para sentirlo claramente, hay que tomar repetidos sorbos, y repetir tazas bien llenas. Por eso, si le ponemos agua hirviendo, literalmente nos lo cargamos. Los expertos recomiendan 80ª con la tetera previamente ¡infusionada!. Jaja, una de esas palabras que nos llenan la boca haciéndonos paracer superexpertos.

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En realidad se trata de calentar previamente la tetera con agua hirviendo, ya que, como nos vamos a servir varias tazas, evitamos que se enfríe muy rápido. Se bebe tirando a tibio y por supuesto sin azúcar, que es como le sacamos todo el sabor. El 50 % del secreto de éste té está en oler su aroma antes de beberlo.
El tiempo de infusión es largo, por lo menos 7 minutos. No es adecuado para los infusores ni coladores, porque abulta mucho, y no se despliega bien si no es directamente en la tetera, pero tampoco tenemos que preocuparnos por colarlo, ya que al ser tan delicado, nunca llegará a pasarse como un té negro.

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Y es que éste té es tan, taaaan ligero, sutil y delicado, que no podemos por menos que sentarnos con un par de libros de poesía china. Y disfrutar.
Dos recopilaciones de Kenneth Rexroth (qué grande):

Cien poemas chinos, para tomar contacto y alucinar con la milenaria tradición de la poesía oriental.
El barco de orquídeas (coautora Ling Chung), dedicado exclusivamente a poetisas chinas. Una joya.

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Grandes tès blancos:
Yin Zhen, Silver Needle indien, Huang Hua Yuan. En las tiendas especializadas también tienen variedades menos conocidas (yujuuu) para investigar.

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