Al sur de la frontera, al oeste de sol

De toda la colección de discos, mi preferido era el de los conciertos de piano de Liszt. El primero en una cara, el segundo en la otra. Las razones por las que me gustaba eran dos: que la funda del disco era preciosa; y que no conocía a nadie —exceptuando, por supuesto, a Shimamoto— que hubiera escuchado esos conciertos….

Sauce ciego, mujer dormida. Parece que nos gusta la música

Estos son sólo algunos de los temas, compositores, bandas e intérpretes citados en las obras de Murakami: Star-Crossed Lovers de Ellington y Strayhorn, conciertos para piano de Liszt, la Sinfonietta de Janáček, Carnaval de Schumann, concierto para violín de Sibelius, un concierto para instrumentos de viento-madera de Vivaldi, un concierto para órgano de Haendel, conciertos para piano y orquesta de Mozart,…

La aventura equinoccial de Lope de Aguirre

Sucedía entre tanto un hecho de veras singular. Llegaba una nube de mariposas de la otra orilla del río. En aquel lugar, el Amazonas tenía una anchura de más de seis leguas y los soldados miraban la nube, que parecía una enorme mancha solar flotando en el aire. Predominaban en ella dos colores: oro y…

Sauce ciego, mujer dormida. Palmarés

Toda la escritura de Murakami es de naturaleza onírica. Velos de realidades que se nos muestran y superponen continuamente. Parece que lo único que permanece es la conciencia de los protagonistas, manteniéndose a flote en un océano de perturbaciones, pilotando sutiles embarcaciones de sentimientos y emociones. 1q84 se lleva la palma y gana por lunas….

Sauce ciego, mujer dormida. txt

Murakami romántico. —¿Podré volver a verte? —Quizá —dijo. Y esbozó una sonrisa. Una sonrisa que parecía una pequeña columna de humo alzándose en silencio un día sin viento. Quizá. Al sur de la frontera, al oeste del sol. Murakami obsceno. Pero no se detuvo. Me acababa de quitar las bragas y empezó a hacerme un cunnilingus. Una…

sauce ciego, mujer dormida I

La lectura de pronto, sin saber uno por qué, pierde sutilmente su interés. Muy despacio, poco a poco, pero el declive es lento, lo suficiente como para ser consciente de que hay que hacer algo, y pronto. La novedades (tantas novedades, gracias a Dios, al fin y al cabo) nos aburren, nos cansan infinito, las…